Cuando hablamos de inteligencia artificial en el trabajo, todavía aparece una idea muy extendida: que las personas jóvenes se adaptan más rápido y que las generaciones mayores se van quedando atrás.
Los datos muestran una realidad bastante más compleja.
McKinsey encontró en 2025 que las personas de 35 a 44 años reportaron la mayor experiencia con inteligencia artificial generativa: 62%, frente a 50% entre quienes tenían de 18 a 24 años y 22% entre mayores de 65.
EY encontró algo parecido. En uso de IA en el trabajo, los millennials reportaron 74%, generación X 70%, generación Z 63% y baby boomers 58%.
La edad, por sí sola, explica poco.
Para MAREA Consulting, esto abre una conversación más amplia sobre cómo están aprendiendo las personas dentro de las organizaciones, qué oportunidades tienen para desarrollar nuevas habilidades y cómo se comparte el conocimiento entre generaciones.
También pone sobre la mesa un concepto que consideramos especialmente relevante: la inteligencia multigeneracional.
Nos referimos a la capacidad de una organización para aprovechar distintas experiencias, conocimientos y formas de aprender, sin asumir que la edad determina lo que una persona puede aportar.
Con la llegada de la IA, esa capacidad adquiere un nuevo peso.
¿La brecha de IA es realmente generacional?
Hoy, dentro de una misma empresa, conviven personas que comenzaron su carrera en momentos muy distintos.
Algunas se desarrollaron profesionalmente en entornos donde la experiencia, la estabilidad y el conocimiento acumulado tenían un gran peso.
Otras construyeron su carrera durante la transformación digital.
Y otras están entrando al mercado laboral en un momento en el que usar inteligencia artificial puede sentirse tan cotidiano como usar un buscador.
Eso no significa que una generación tenga todas las respuestas.
Hay personas que tienen facilidad para probar herramientas nuevas, explorar y aprender sobre la marcha.
Otras llevan años tomando decisiones, conocen profundamente el negocio y pueden detectar riesgos o implicaciones que no siempre son evidentes.
Una persona puede obtener una respuesta en segundos.
Otra puede ayudar a entender si esa respuesta tiene sentido para la empresa, el cliente o la decisión que se está tomando.
Las organizaciones necesitan ambas capacidades.
En MAREA Consulting vemos una oportunidad muy concreta en lograr que ese conocimiento circule mejor entre generaciones.
Durante años, la transferencia de conocimiento se entendió principalmente en una dirección: quienes tenían más experiencia enseñaban a quienes iban empezando.
Hoy el intercambio puede darse en ambos sentidos.
Una persona joven puede ayudar a su equipo a incorporar una herramienta nueva.
Alguien con más trayectoria puede aportar contexto, criterio y experiencia para usarla mejor.
Ese intercambio puede fortalecer la manera en que una organización aprende, resuelve problemas y toma decisiones.
La adopción de IA también es un reto de talento
Muchas empresas han comenzado esta conversación desde la tecnología: qué herramientas usar, qué procesos automatizar o qué tareas hacer más rápido.
Es lógico.
Pero la adopción de IA también obliga a revisar las capacidades de las personas que van a trabajar con ella.
Deloitte reportó en 2026 que el acceso de los trabajadores a herramientas de IA aumentó 50% durante 2025. Al mismo tiempo, identificó la insuficiencia de habilidades de la fuerza laboral como la principal barrera para integrar la IA en los flujos de trabajo.
Tener acceso a una herramienta no garantiza que las personas sepan incorporarla a su trabajo.
También importa lo que sucede dentro de la organización.
- ¿Las personas tienen capacitación?
- ¿Tienen tiempo y espacio para probar herramientas nuevas?
- ¿Cuentan con líderes que acompañen el aprendizaje?
- ¿Pueden experimentar, equivocarse y volver a intentar?
Dos personas de la misma generación pueden vivir esta transición de formas completamente distintas.
Una puede trabajar en un equipo donde usar IA ya forma parte de la rutina.
Otra puede estar en un área donde todavía no existen herramientas, capacitación o claridad sobre cómo incorporarla al trabajo.
Por eso, cuando hablamos de brecha de IA, también tenemos que mirar las habilidades, el acceso, el aprendizaje, el apoyo y las oportunidades que existen dentro de la organización.
La adopción de IA pone a prueba cómo una empresa desarrolla talento, acompaña el aprendizaje, lidera el cambio y convierte nuevas herramientas en valor para el negocio.
¿Qué es la inteligencia multigeneracional?
En MAREA Consulting entendemos la diversidad generacional como una oportunidad para construir equipos más completos.
La inteligencia multigeneracional parte de una idea sencilla: distintas generaciones pueden aportar conocimientos, experiencias y formas de aprender diferentes, y una organización gana cuando sabe aprovechar esa combinación.
Con la IA, esto se vuelve especialmente relevante.
Las empresas necesitan personas que sepan explorar herramientas nuevas.
También necesitan experiencia, criterio, conocimiento del negocio y memoria organizacional.
Una persona puede aportar rapidez para aprender una herramienta.
Otra puede aportar años de experiencia para evaluar cuándo usarla, cuándo no y qué riesgos considerar.
Una puede cuestionar procesos que llevan años funcionando igual.
Otra puede explicar por qué existen y qué conviene cuidar antes de cambiarlos.
Cuando esas capacidades se comparten, los equipos pueden aprender más rápido y tomar mejores decisiones.
- Tecnología + experiencia.
- Velocidad + criterio.
- Experimentación + conocimiento del negocio.
- Nuevas ideas + memoria organizacional.
La inteligencia multigeneracional permite que esas capacidades convivan y se complementen.
¿Qué significa esto para las organizaciones?
La incorporación de IA no se resuelve únicamente desde el área de tecnología.
También involucra decisiones sobre talento, aprendizaje, liderazgo y cultura.
Las organizaciones necesitan revisar quién tiene acceso a las herramientas, quién está desarrollando nuevas habilidades, cómo se comparte lo aprendido y qué papel juegan los líderes en ese proceso.
También necesitan generar espacios donde aprender y experimentar sea parte del trabajo.
Si solo algunas personas tienen acceso, tiempo o apoyo para desarrollar nuevas capacidades, la distancia dentro de la organización puede crecer.
Por eso, preparar a una empresa para trabajar con IA también implica preparar a su gente.
Y eso requiere algo más que capacitación técnica.
Requiere colaboración entre generaciones, intercambio de conocimiento y una cultura que facilite el aprendizaje continuo.
Perspectiva MAREA Consulting
Para MAREA Consulting, uno de los retos más importantes de los próximos años será crear las condiciones para que distintas generaciones aprendan entre sí mientras cambia la forma de trabajar.
La tecnología seguirá evolucionando.
Las herramientas que hoy parecen nuevas probablemente serán cotidianas dentro de algunos años.
Las organizaciones que mejor aprovechen ese cambio serán aquellas capaces de desarrollar nuevas habilidades sin perder el conocimiento, la experiencia y el criterio que ya existen dentro de sus equipos.
La inteligencia artificial puede acelerar muchos procesos.
Pero la forma en que una organización aprende, comparte conocimiento y toma decisiones seguirá dependiendo de las personas.
Por eso, al pensar en una estrategia de IA, vale la pena revisar algo muy concreto:
¿Las personas dentro de nuestra organización están teniendo oportunidades reales para aprender, experimentar y desarrollar nuevas habilidades, sin importar su generación?
Si este tema ya está apareciendo en tu organización, conversemos.
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